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Dolores de cabeza

Esa 'migraña' podría ser tu cuello pidiendo auxilio

Durante una migraña, el dolor de cuello aparece más a menudo que las náuseas, uno de los síntomas estrella de la migraña. A veces el cuello solo va de acompañante; a veces es la historia entera, disfrazada de migraña. Aquí tienes cómo distinguirlo.

Una persona presionándose la base del cráneo y la parte alta del cuello, con los ojos cerrados por un dolor de cabeza

Lo notas empezar detrás de un ojo, así que haces lo de siempre: bajas las luces, te tomas las pastillas y das la tarde por perdida con otra migraña más. Pero rebobina unas horas. Antes del ojo, antes de las náuseas, había un cuello tenso y dolorido, de esos que dejaste de notar hace años. ¿Y si no es una casualidad? ¿Y si, al menos parte de las veces, eso que llevas tratando como una migraña es en realidad tu cuello agitando una bandera que te enseñaste a ignorar?

Una persona presionándose la base del cráneo y la parte alta del cuello, con los ojos cerrados por un dolor de cabeza

La pista que casi todo el mundo pasa por alto

Aquí va un hallazgo que debería hacerte dudar. Cuando los investigadores registraron lo que la gente siente de verdad durante un ataque de migraña, el dolor de cuello apareció más a menudo que las náuseas (Calhoun et al., 2010), y eso que las náuseas son uno de los síntomas de manual que definen la migraña. El cuello estaba ahí de forma aún más fiable, y aun así casi nadie se acuerda de mencionarlo.

Y no es una casualidad de un solo estudio pequeño. En una encuesta de población general, la prevalencia de dolor de cuello a un año fue del 85,7% entre las personas con un trastorno de cefalea primaria, frente al 56,7% entre quienes no lo tenían (Ashina et al., 2015). Adondequiera que va la cefalea, el cuello tiende a acompañarla.

Así que el cuello está en la escena de casi cada dolor de cabeza. La verdadera pregunta es si es un testigo inocente, o el culpable.

Tu cabeza y tu cuello comparten el mismo cuadro de conexiones

Para ver por qué el cuello puede hacerse pasar por un dolor de cabeza, hay que mirar el cableado. Los tres nervios superiores de tu cuello (C1 a C3) desembocan en la misma estación de relevo del tronco encefálico que el nervio trigémino, el que lleva el dolor de tu cara, tu cuero cabelludo y la sensible membrana que envuelve tu cerebro. Los neurocientíficos llaman a este centro compartido el complejo trigeminocervical.

El problema: cuando las señales de dos lugares distintos llegan por el mismo cable, tu cerebro no siempre las distingue. Un mensaje de dolor que sube desde una articulación irritada del cuello puede leerse como si viniera de la cabeza, y el dolor se “refiere” hacia arriba, al cráneo, la sien o detrás del ojo.

Esto no es puro palabrerío. En el laboratorio, irritar la membrana del cerebro hizo que las neuronas que reciben señales del cuello dispararan con más fuerza (Bartsch & Goadsby, 2003), y estimular un nervio de la parte de atrás de la cabeza aumentó la sensibilidad a las señales de dolor de cabeza (Bartsch & Goadsby, 2002). Dicho de otro modo, es una vía de doble sentido: el cuello puede encender la cabeza, y la cabeza puede encender el cuello. Ese bucle es buena parte de por qué la migraña y el dolor de cuello se alimentan mutuamente de forma tan implacable.

Un diagrama sencillo que muestra los nervios de la parte alta del cuello (C1 a C3) convergiendo con el nervio trigémino en el tronco encefálico

Cuando no es una migraña en absoluto

Ahora, el giro argumental. Algunos dolores de cabeza no involucran al cuello sin más, sino que están generados por él. El nombre médico es cefalea cervicogénica: un dolor de cabeza cuyo origen real es una estructura del cuello, normalmente una articulación, un disco o un nervio de la parte alta de la columna, que refiere su dolor hacia la cabeza (Bogduk & Govind, 2009).

¿Cómo de frecuente es? Alrededor del 2,5% de la población adulta general (Nilsson, 1995). Suena a poco hasta que lo aplicas a toda una ciudad, y la proporción sube de golpe entre las personas con dolores de cabeza frecuentes y crónicos.

El sospechoso habitual es una pequeña articulación entre la segunda y la tercera vértebra del cuello, atendida por el tercer nervio occipital. La prueba es inusualmente limpia: en personas que quedaron con dolores de cabeza crónicos tras una lesión por latigazo cervical, adormecer esa única articulación con un bloqueo anestésico controlado eliminó el dolor de cabeza en cerca de una cuarta parte de ellas (Lord et al., 1994). Congela una articulación del cuello y el dolor de cabeza se detiene. Caso cerrado.

Y aquí está la parte que le cuesta años a la gente: la cefalea cervicogénica es una imitadora de campeonato. Se etiqueta rutinariamente como migraña o cefalea tensional, así que quien la sufre sigue tratando el diagnóstico equivocado mientras el origen real, unos centímetros más abajo de donde todos miran, queda sin tocar (Bogduk & Govind, 2009).

Entonces, ¿cómo las diferencias?

¿Con sinceridad? Solo un profesional puede confirmarlo, y las dos se solapan de verdad. Pero algunos rasgos apuntan a lo cervicogénico:

  • El dolor empieza en la parte de atrás de la cabeza o el cuello y se cuela hacia delante, en vez de martillear desde la frente.
  • Es de un solo lado, tercamente el mismo lado cada vez, y no cambia de lado.
  • Lo provoca el cuello: ciertas posiciones de la cabeza, posturas mantenidas o presionar el cuello pueden desencadenarlo o intensificarlo.
  • Sientes el cuello rígido, con un rango de movimiento notablemente reducido.

La migraña clásica, en cambio, más a menudo late, cambia de lado entre ataques, arrastra náuseas fuertes o aura, y tiende a darse en la familia.

Eso sí, una advertencia honesta: puedes tener ambas a la vez. Y por culpa de ese cuadro de conexiones compartido, tratar el cuello aún puede aliviar una migraña genuina, incluso cuando el cuello no es la causa original.

La parte honesta: no todo dolor de cabeza es tu cuello

Mantengamos esto en su justa medida, porque internet adora las llaves maestras y esta no lo es. El cuello es un causante de dolores de cabeza genuinamente infravalorado, no la explicación de todos ellos. Muchísimas migrañas son simplemente migrañas. La conclusión no es “siempre es tu cuello”. Es “el cuello merece toda la pena revisarlo, y sorprendentemente a menudo, es la pieza que nadie revisó”.

Cuándo acudir al médico (por favor, no te saltes esto)

Algunos dolores de cabeza son emergencias, así que seremos directos. Busca atención médica urgente si tienes un dolor de cabeza súbito “en trueno” que alcanza su pico en segundos; el peor dolor de cabeza de tu vida; un dolor de cabeza con fiebre, rigidez de cuello, confusión, debilidad, habla arrastrada o pérdida de visión; un dolor de cabeza totalmente nuevo después de los 50 o durante el embarazo; o un dolor de cabeza tras un golpe real en la cabeza o el cuello. Eso necesita un médico ahora, no un rodillo de espuma. Y cualquier dolor de cabeza que sea persistente, que empeore o que cambie de patrón merece un diagnóstico como es debido. Una entrada de blog no lo es.

La conclusión (y dónde encajamos nosotros)

Aquí está la cara esperanzadora y silenciosa del asunto: si un cuello puede generar dolores de cabeza, entonces un cuello es algo que sí puedes tratar. La mejor evidencia de ensayos muestra que un programa dirigido de ejercicios específicos de cuello y terapia manual redujo de forma significativa tanto la frecuencia como la intensidad de las cefaleas cervicogénicas, y la mejoría seguía ahí un año entero después (Jull et al., 2002).

¿Y qué está cargando tu cuello superior ocho horas al día? Tu escritorio. El desplome de cabeza adelantada, con la barbilla derivando hacia el monitor, aparca una tensión constante y de bajo grado justo sobre las articulaciones C1 a C3 que refieren dolor hacia tu cabeza.

Así que hablemos claro sobre NeckCure. No podemos diagnosticar tu dolor de cabeza, y no vamos a fingir que sí. Lo que hacemos es la mitad aburrida y de fondo, la parte que literalmente no puedes ver: NeckCure usa tu webcam para detectar la postura de cabeza adelantada que carga tu cuello en silencio todo el día, y te devuelve a la vertical con un empujoncito antes de que el dolor tenga ocasión de acumularse. No sustituirá a un médico ni a un especialista en cefaleas, y si tienes cualquiera de las señales de alarma de arriba, cierra la app y hazte ver. Pero si tus “migrañas” tienen un patrón sospechosamente con forma de cuello, quitarle la carga diaria a tu cuello es una de las poquísimas palancas de las que de verdad puedes tirar, y empieza, como casi todo, simplemente por darte cuenta.

Referencias

  1. Calhoun AH, Ford S, Millen C, Finkel AG, Truong Y, Nie Y (2010). The prevalence of neck pain in migraineHeadache. PMID 20100298DOI 10.1111/j.1526-4610.2009.01608.xThe headline finding: during migraine attacks, neck pain was reported more often than nausea, one of migraine's defining associated symptoms. Small (113 patients) but striking, and much cited.
  2. Ashina S, Bendtsen L, Lyngberg AC, Lipton RB, Hajiyeva N, Jensen R (2015). Prevalence of neck pain in migraine and tension-type headache: a population studyCephalalgia. PMID 24853166DOI 10.1177/0333102414535110Population-level corroboration: one-year neck-pain prevalence was 85.7% in people with a primary headache versus 56.7% in those without. Neck pain travels with headache.
  3. Bartsch T, Goadsby PJ (2003). Increased responses in trigeminocervical nociceptive neurons to cervical input after stimulation of the dura materBrain. PMID 12821523DOI 10.1093/brain/awg190Experimental basis for trigeminocervical convergence: stimulating the dura (a head-pain source) made neck-input neurons fire harder. The physical wiring behind referred head/neck pain.
  4. Bartsch T, Goadsby PJ (2002). Stimulation of the greater occipital nerve induces increased central excitability of dural afferent inputBrain. PMID 12077000DOI 10.1093/brain/awf166The reverse direction: stimulating the occipital nerve (back of head / upper neck) raised sensitivity to head-pain input. Confirms it is a two-way street.
  5. Bogduk N, Govind J (2009). Cervicogenic headache: an assessment of the evidence on clinical diagnosis, invasive tests, and treatmentThe Lancet Neurology. PMID 19747657DOI 10.1016/S1474-4422(09)70209-1The authoritative review. A cervical source of headache can be confirmed with controlled, fluoroscopically-guided diagnostic nerve blocks, and cervicogenic headache is commonly misdiagnosed.
  6. Nilsson N (1995). The prevalence of cervicogenic headache in a random population sample of 20-59 year oldsSpine. PMID 8560336DOI 10.1097/00007632-199509000-00008Estimated cervicogenic headache prevalence at about 2.5% of the general adult population, higher among frequent-headache sufferers.
  7. Lord SM, Barnsley L, Wallis BJ, Bogduk N (1994). Third occipital nerve headache: a prevalence studyJournal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry. PMID 7931379DOI 10.1136/jnnp.57.10.1187In people with chronic headache after whiplash, controlled blocks of the C2-3 (third occipital) joint identified it as the pain source in roughly a quarter. Direct proof a single neck joint can generate headache.
  8. Jull G, Trott P, Potter H, Zito G, Niere K, Shirley D, Emberson J, Marschner I, Richardson C (2002). A randomized controlled trial of exercise and manipulative therapy for cervicogenic headacheSpine. PMID 12221344DOI 10.1097/00007632-200209010-00004Landmark RCT: specific neck exercise and manual therapy each significantly reduced headache frequency and intensity, and the benefit held at 12 months.